Abarcas Menorquinas

CÓMO ESCOGER AVARCAS PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

​Tengo pasión por los pies. Hormas, pespuntes, pieles y suelas que embellecen cada uno de nuestros pasos. Por eso, desde joven ya encaminé mi carrera a este mundo. Con eso descubrí que el amor por los pies no debe ser solo una cuestión estética, sino que debemos mantener la salud de quienes son nuestros fieles soportes durante nuestro camino por la vida. ¡Es fundamental!

Trabajé duro, creando y puliendo toda clase de estilos y modelos, basándome siempre en mis conocimientos sobre las formas y los movimientos de los pies, pero cuando me convertí en padre entendí aún más esa importancia. Los pies de mis hijos, como los pies de todos los niños, estaban en constante crecimiento. Esto hace que sea muy importante saber elegir bien la talla y la horma, para que los niños y niñas lleven siempre los zapatos más adecuados para cada etapa.

Por eso, hoy he decidido explicarte las claves que mi experiencia me ha dado para escoger los mejores zapatos para niñas y niños. ¿Quieres conocerlas?

Escoger la talla adecuada

Prestar atención y elegir la talla correcta tiene la misma importancia que elegir un buen zapato para el correcto desarrollo de los pies, evitando así consecuencias negativas, tanto por culpa de un zapato grande como de uno pequeño.

El zapato debe quedar holgado, pero no demasiado, pues si le quedan grandes van a provocar que el niño arrastre los pies, tropiece, no ande bien o que pise de forma incorrecta, alterando su forma de caminar, provocándole inestabilidad e incluso creándole ampollas. Lo adecuado es entre medio y un centímetro, teniendo siempre en cuenta la etapa de crecimiento del niño y el tipo de zapato.

En el caso de las avarcas menorquinas, la talla debe quedar ajustada sin que quede pequeña para que el pie dentro del zapato esté seguro y sujeto, de forma que la pisada sea correcta. Además, en Avarcas Mibo disponemos de varios modelos con cierre con velcro, por si deseas un mayor confort y seguridad.

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El Colegio Oficial de Colegios de Podólogos de España nos cuenta cómo debemos medir el pie del niño: "Hay que poner un folio en el suelo, hacer pisar al niño con el pie descalzo, poniéndose de puntillas y luego bajando. Se marca con un lápiz en la punta de los dedos (en el dedo más largo que puede ser el gordo o el segundo) y en el talón. Se mide con una regla. Esta medición se hace con ambos pies porque siempre tenemos un pie un poco más grande que otro y a última hora del día. A la medida del pie mayor hay que sumarle 1 cm. Hay que llevar a la zapatería un metro que podamos introducir dentro del zapato para comprobar que la medida es correcta. El niño debe probarse el calzado con los calcetines puestos".

Además, os dejo aquí mismo la guía de tallas de Avarcas Mibo, para que podáis consultarla siempre que lo necesitéis, tanto para niños como para adultos.

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Recuerda también que es mejor probar el calzado por la tarde o al final del día, cuando los pies están más hinchados, y poniéndose de pie, pues de este modo se carga su peso correctamente sobre los dos pies, permitiendo comprobar más fácilmente si la talla es la correcta.
 

Tener en cuenta el crecimiento

¿Sabías que los zapatos pequeños son la causa más común en los trastornos de crecimiento? Los pies de los niños crecen una media de 8 milímetros cada tres meses hasta que a la edad de 10 años habrán alcanzado ya el 80% de su tamaño adulto. Por este motivo, el número de pie de los niños aumenta tan rápido y los zapatos se les quedan pequeños en pocos meses.

Sin embargo, comprar calzado teniendo solo en cuenta el precio porque les va a durar poco es una opción poco saludable para sus pequeños pies. Es importante invertir en la calidad del calzado, aunque ¡ojo! No siempre el calzado más caro es el de mayor calidad.

El calzado siempre debe acompañar el desarrollo natural del pie, por lo que debemos controlar el crecimiento de sus pies antes de que el zapato se quede pequeño. Ten en cuenta que los niños, especialmente los más pequeños, tienen una gran elasticidad en los dedos, lo que puede dificultar que nos demos cuenta. ¿Quieres saber en qué debes fijarte? Pues lo primero, debes tocar sus pies cuando lleve los zapatos puestos. Si no puedes notar sus dedos significa que los tiene encogidos, así pues el zapato le va pequeño. En el caso de las Avarcas Menorquinas es incluso más fácil: si sus deditos salen por la parte frontal de la avarca, necesita unas avarcas nuevas.

Materiales recomendables

Los materiales también son un criterio importante a tener en cuenta. En la parte superior deben ser blandos, especialmente en el empeine y la zona del talón, además de resistentes a la abrasión y a los desgastes. Por eso, siempre que sea posible, es preferible escoger modelos fabricados en materiales naturales, siendo la piel, sin lugar a dudas, el material más recomendable. ¡Incluso en el interior! Los forros de piel son transpirables y de secado rápido, beneficiando el crecimiento del pie.

En cuanto a las suelas, deben ofrecer la máxima flexibilidad sin perder agarre. Por eso, lo mejor es elegir siempre las suelas ligeras de TR o goma como las de Avarcas Mibo, que aíslan y aportan seguridad.

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La horma, el secreto de un buen zapato

Todo buen calzado empieza con una buena horma, que se adapta perfectamente al pie de cada persona. Esto es importante a cualquier edad, pero en especial en los niños, pues su crecimiento puede verse perjudicado.

El calzado infantil debe tener la puntera ancha y no opresiva que permita a los dedos abrirse y moverse, y que se ajuste fácilmente, tanto si lleva cierre como si se adapta a su pie de forma cómoda. Escoge un modelo que se adapte a las necesidades motrices del niño, protegiéndole pero sin limitar sus movimientos. Este aspecto es clave para permitir su correcto desarrollo psicomotriz, respetando la fisiología y la biomecánica del pie.

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También debe ser plano y con muy poco tacón, ligero, flexible y estable, hasta el punto de que tengan la sensación de ir descalzos. Esto favorece el equilibrio y protege la espalda y las piernas.

Para los bebés: cómodos y ligeros

Cuando tu bebé dé sus primeros pasos (entre los 10 y los 12 meses, aproximadamente) deberás prestar especial atención a elegir zapatos de suela flexible, que se adapten a la pisada. Puedes comprobar la comodidad doblándolo con la mano. Te recomiendo escoger siempre materiales naturales que favorezcan la transpiración, como la piel y las telas naturales.

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Además deben ser ligeros, que les permitan dar sus primeros pasos fácilmente y sin fatigar su musculatura, con una estructura que les proporcione estabilidad, especialmente en los tobillos, ya que necesitarán ayuda para sostener su cuerpo, y con una horma ancha que beneficie el crecimiento morfológico del pie del niño, siendo siempre de su justa medida y talla.

En definitiva, que tengan la sensación de ir con los pies descalzos.

Y lo más importante: ¡LOS ZAPATOS NO SE HEREDAN!

La pisada de cada persona es diferente. Por eso, compartir calzado o utilizar zapatos de segunda mano (de un hermano, un primo, un amigo…) no es una opción recomendable, ya que cada niño imprime su propia pisada, su forma de caminar en el zapato. Esta deformación o modulación previa del zapato puede influir en la forma de andar del niño, llegando incluso a causarle problemas de desarrollo.

 

Estos son los consejos que he ido acumulando con mi experiencia. ¿Qué te han parecido? Espero que puedan ayudarte la próxima vez que debas comprar avarcas menorquinas a tu hijo, encontrando así el modelo que mejor se adapte a él y beneficie su crecimiento y desarrollo. Y no lo dudes, si no estás segura, pregunta en nuestras tiendas y en nuestra página web, estaremos encantados de ayudarte a encontrar el modelo perfecto.

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